viernes, 22 de noviembre de 2019

La noche fría

Todas las noches eran frías para ella, daba igual que fuera invierno o verano. Ella se acostaba y se tapaba tanto que solo dejaba un hueco para sus ojos, no le gustaba tapar su cara con las sábanas. Si a él se le ocurría venir prefería ver cómo se acercaba. No recordaba cuándo había sido la última vez que se había abandonado a un sueño tranquilo y feliz... No, ella no descansaba. Sus noches eran un duermevela continuo, pero si él decidía venir entonces era peor porque cuando él se iba el frío se apoderaba de todo su cuerpo y ya no volvía a cerrar sus ojos hasta la noche siguiente.

Sin embargo, algo en su vida había cambiado: hacía dos meses que su padre había decidido alquilar una de las habitaciones vacías. Desde entonces sus visitas nocturnas se habían espaciado. El muchacho al que le había alquilado la habitación era como un ángel: Limpio, de buenos modales y siempre tenía una sonrisa para ella. Le gustaba leer y se pasaban las horas hablando de los libros que ambos conocían. Poco a poco se dio cuenta de que algo iba naciendo entre los dos, ella al principio sentía rechazo cuando sus manos se rozaban o él se acercaba más de la cuenta. Él también sentía el frío que se instalaba en la habitación cuando su padre se sentaba cerca de ella y podía escuchar los pasos en la fría noche, una puerta que se abría en silencio y las lágrimas ahogadas en la almohada.

Llevaban un par de semanas yendo a leer al parque, siempre a escondidas de su padre. Si él se enterase de que sus conversaciones se daban fuera de los muros de la casa y en calidad de "amigos", a él le habría echado y ella hubiese pasado varios días en cama a causa de la paliza que le habría dado.

Esa tarde él se atrevió a preguntar y ella quiso responder. No hicieron falta promesas ni rechinar de dientes. Él la abrazó como nunca antes nadie la había abrazado. Sintió que el abrazo de un hombre también podía ser suave y le dio amor, amor del que inunda de una cálida luz todo tu interior y calma el alma. Algunos trocitos de su corazón destrozado se recompusieron con aquel abrazo.

Esa noche ella escuchó los pasos en el pasillo y la puerta que se abría, pero no era como otras noches, sentía que había algo extraño. Él le susurró que se vistiera. Ella obedeció y cogidos de la mano salieron del infierno. Les costó muchas lágrimas, conversaciones y abrazos, pero hubo un día en que pudo dormir sin frío y sin escudriñar el silencio de la noche.



sábado, 16 de noviembre de 2019

Una mala noche? II parte

Aquella mañana su mujer llevaría al niño a la guardería, así que fue paseando al metro. Por el camino no notó nada fuera de lo normal. La gente no comentaba nada de lo ocurrido por la noche y los periódicos tampoco lo mencionaban.

Al llegar a la oficina se dio cuenta de que parecía que todos habían pasado mala noche, pero ninguno recordaba lo que había soñado, salvo uno de los chicos del departamento de recursos humanos que dijo que había tenido una pesadilla que le había parecido muy real. Él prefirió callarse y hablarlo más tarde, a solas.

Solían ir siempre, los dos, a tomar café a media mañana. Se conocían desde la universidad y llevaban trabajando juntos un par de años. Al llegar a la cafetería le dijo lo que le había pasado por la noche y le preguntó si a él le había pasado lo mismo. Su amigo asintió muy sorprendido... Entonces, ¿no había sido un sueño? ¿Qué sería lo que había pasado? ¿Habría más gente que recordaba lo que había sucedido?

Empezaron a indagar en Internet y encontraron gente que contaba exactamente lo mismo que les había pasado a ellos. Todos los que recordaban lo sucedido eran de su ciudad y no eran más de 15 personas. En el resto del mundo nadie recordaba nada, incluso preguntaron a un amigo que trabajaba en la televisión local si tenía constancia de algún programa especial aquella madrugada y les dijo que no aparecía nada más que la programación habitual.

Los 15 contactaron entre ellos y decidieron que esperarían a ver si sucedía algo aquella noche.

Él y su mujer cenaron tranquilamente, como de costumbre acostaron al bebé y luego vieron una serie en la televisión. Ella se acostó antes y él chateó un rato con Los 15, antes de irse a dormir.
En mitad de la noche algo le despertó... Una voz en su cabeza le decía que debía ponerse en contacto con Los 15. Bajó a conectarse, aún dormido tecleó la clave del ordenador, los dedos le temblaban y sentía que debía de estar perdiendo la cabeza. Cuando la pantalla se abrió vio que estaban todos en línea, Los 15 y uno más. Todos habían oído la voz y esta procedía del participante número 16 del chat...




miércoles, 13 de noviembre de 2019

Una mala noche?

Se ha despertado con el sonido de unas sirenas en la calle, ha mirado el reloj de la mesilla y marca las 4 de la mañana. Todavía no está despierto del todo cuando se percata de que, lo que él creía que se trataba del sonido de sirenas no era tal cosa. Se asoma a la ventana y todo parece tranquilo, pero el sonido rítmico y alejado no cesa.

Al cabo de un rato aparece su mujer con cara de cansada, también le ha despertado aquel extraño sonido. Lleva el monitor de la cámara de vigilancia de la habitación del bebé en la mano, lo mira y suspira aliviado. Por lo menos, el peque no se ha despertado.

Vuelven a mirar por la ventana y ven que las luces de los edificios vecinos se van encendiendo, un par de coches de policía pasan por la calle a toda velocidad. El sonido se mete en su cabeza como una taladradora, no puede dejar de pensar en él y en un rinconcito de su mente el miedo empieza a hacer acto de presencia.

Su mujer y él se miran con cara de preocupación y se toman fuerte de la mano. Algo extraño está sucediendo y no saben qué es. Deciden encender la televisión y ven que hay una edición especial de informativos en todas las cadenas. Incluso en las intervenciones de los periodistas se oye ese desquiciante sonido. Informan que el sonido se oye en todos los rincones del planeta y nadie sabe de dónde procede.

Miran por la ventana y ven que la gente está empezando a salir a la calle, buscando el origen de aquel extraño sonido, y de repente... El silencio. No se oye nada. Los presentadores hablan en la televisión pero no se oye ningún sonido. Entonces, mediante subtítulos informan que nadie es capaz de oír nada en ninguna parte del mundo.

Una sensación de ahogo, pánico, náuseas y un sudor frío hacen temblar todo su cuerpo. Su mujer no es capaz de decir absolutamente nada, está en shock y solo mira a su bebé dormido, a través de la pantalla del monitor. En ese momento se vuelve a oír la voz de los presentadores en la televisión y parece que el extraño sonido ha cesado. Se preparan un té caliente y esperan un rato prudencial antes de volver a ir a la cama e intentar dormir.

Él no consigue conciliar el sueño y a las 6 de la mañana se mete bajo la ducha. Baja a tomar un café y enciende la radio, donde no comentan nada de lo ocurrido aquella madrugada. Su mujer se levanta y le pregunta que qué hace levantado tan temprano. Tampoco ella recuerda nada y le dice que habrá sido un mal sueño, mirándole con cara de preocupación.

CONTINUARÁ..




jueves, 7 de noviembre de 2019

Mi Niña

La lluvia moja tu cara,
La lluvia moja tu frente.
Empapa tu pelo y tu mirada inocente.

Y los pájaros cantan,
La canción de siempre.
No hay ningún sol,
En la pradera de mi mente.

Solo mi cara de tu cara pendiente.
Y susurra mi niña,
Una risa reluciente.
Y mi mirada se ilumina,
Y te veo resplandeciente.,

Y las nubes se alejan
Y te beso muy fuerte.
Solo quiero mi niña,
Que crezcas muy fuerte.

No me asustes mi niña,
Que me muero por verte.
Sonriendo y creciendo,
Caminando valiente.

No te asustes mi niña,
Si son grises tus sueños.
Yo me duermo a tu lado,
Y los pinto relucientes.

La lluvia moja mi cara,
La lluvia moja mi frente.
Empapa mi pelo y mi mirada impaciente.

Y los pájaros cantan,
Una canción diferente.
Y hay miles de soles,
En la pradera de mi mente.





domingo, 3 de noviembre de 2019

Una triste Señorita

Conocí hace tiempo, a una triste Señorita
Que vivía en eterna negación
Pues nada en su vida le producía satisfacción.

Le gustaba la tristeza y quejarse ¡un montón!
Pues de su vida se quejaba,
Más no ponía solución.

Y el tiempo fue pasando, tan deprisa, muy deprisa.
Sin pensar en mi triste Señorita.

Y al llegar a la vejez, de repente se dio cuenta,
Que no había disfrutado de su vida, ¡no Señor!
Y mirando despacito, muy adentro en su interior,
Descubrió que en su vida había perdido
Oportunidades infinitas para sonreír, ¡cómo no!

Y a sus nietos les decía, suavecito a baja voz,
Disfrutad de la vida, sin envidias, por favor.
Pues todo en esta vida puede enseñarnos una lección.

Yo aprendí muy tarde a ver el Sol.
Lo buscaba siempre lejos y eso me cegó.
Pues el Sol es más bonito reflejado en una flor.

No quería nubes cerca, sin nubes pensaba que estaría mejor.
Más las nubes en la vida nos ayudan un montón.
Tapan el Sol más deslumbrante que nos ciega de ambición.

Ahora es tarde para la triste Señorita.
No pudo parar su reloj.
Y aquí queda su historia para que aprendáis, por favor.

El camino más bonito no es perfecto, no Señor.
Con las piedras y la lluvia el camino es mejor.

Pues las piedras nos enseñan a mirar a nuestros pies,
a no desviarnos del camino que debemos recorrer.
Y la lluvia nos refresca, nos ayuda a renacer.