lunes, 14 de diciembre de 2020

Un claro en la tormenta

Un único pensamiento ocupaba su mente, seguir el camino de hojas secas, mojadas por la lluvia que hasta hacía unos instantes caía enojada sobre su cabeza. Avanzar continuamente, a pesar del frío que atravesaba su piel y congelaba su alma.

Intentaba que su mente no le hablase de posibilidades, que no la enredase con oscuros pensamientos, solo quería llegar y que todo aquello fuera una de sus muchas pesadillas. Apartó con la mano un mechón de cabello empapado que cubría sus ojos y fue entonces cuando la vio. Allí a lo lejos estaba su hogar, en medio de un claro. Un sol radiante iluminaba las ventanas y su madre la esperaba en el camino de acceso a la casa.

Sabía lo que iba a ocurrir, aquella pesadilla la había acompañado infinitas noches durante toda su vida, pero a pesar de ello, ella cerraba los ojos y, murmurando una oración, tocaba la cancela de acceso a su hogar. En todas sus pesadillas aquel era el instante en que una sombra oscura y llena de maldad se llevaba la sonrisa de su madre y la dejaba a ella llorando entre los escombros de lo que fue su hogar. Entonces se despertaba y volvía a estar de nuevo en aquella celda, en aquel hospital, en aquel agujero, sola.

Cerró los ojos suavemente y alargó su mano hacia la cancela, pero en esta ocasión hizo algo que nunca antes se había atrevido a hacer en ninguna de sus pesadillas. Justo cuando sus manos estaban a punto de rozar la puerta, abrió los ojos y tomando impulso saltó por encima de la valla... Y sucedió que el sol acarició su piel, la brisa secó su ropa y los labios de su madre la besaron como tantas veces cuando era una niña. Y no lloró, porque era feliz, porque al fin estaba donde deseaba estar, porque la oscuridad no la devolvería nunca más a aquella fría habitación.

Oyó voces a lo lejos que la llamaban por su nombre, que zarandeaban su cuerpo, que intentaban hacer que volviera, pero ella no regresó. Su cuerpo desapareció, se desvaneció entre las sábanas de aquella pequeña habitación y nadie supo explicar qué fue lo que allí sucedió.











domingo, 22 de noviembre de 2020

Cuentos despiertos

Hoy quiero anunciaros que mi recopilatorio de cuentos y poesías ya está a la venta en Amazon.

Cuentos despiertos es uno de los proyectos más deseados por mí. Lo tenía en mente desde hacía mucho, mucho tiempo, pero nunca era el momento adecuado para darle forma. Hasta que hablando con Irene Recio, la autora de Alma, una novela maravillosa que recomiendo leer a todo el mundo; me preguntó que por qué no publicaba mis cuentos, y ese comentario llegó en el momento oportuno para darme el empujoncito que necesitaba.

Es un libro para todos los que habéis estado ahí, en mi blog, desde el primer día. Un trabajo hecho con el corazón, con detalles cuidados con mimo y también con un interior cargado de ilusiones.

Espero que esté a la altura de mis lectores y sepa tocar vuestro corazón con mis historias. Historias de terror, fantasía, misterio, ilusión... y, como no, con mis poesías.

Una vez más... 

GRACIAS POR LEERME.





domingo, 4 de octubre de 2020

Cambio de legado

Sé que esta noche no dormiré, llevo esperando que llegue cientos de años. Me llaman la Dama y soy la lideresa de las Damas de la noche, única conocedora de la profecía que cambiará el mundo. He vivido cientos de años más que cualquiera de mis hermanas y deseo descansar.


La profecía me fue revelada el mismo día del nacimiento de mi sucesora. La Elegida nació una noche de brujas, hace ya quince años. Hoy celebrará su sacrificio de ingreso en la orden. Mi reinado de paz acabará y ella ocupará mi lugar. Ha sido un reinado duro, pues he debido reprimir la verdadera naturaleza de mi ser, porque ese era mi destino. Ella tendrá más suerte.


—Mi Señora, llegan noticias de un ataque de las bestias. Al parecer han masacrado la casa de La Elegida.

—Llama a dos hermanas, iremos a la Linde del bosque. Debo verla.


No puedo salir del bosque, son leyes sagradas que debo cumplir. Apoyada en un gran roble siento tanta pena por el macabro espectáculo que contemplo, que no puedo evitar llorar. Reconozco a La Elegida, que llora arrodillada junto a su abuela presa de un ataque de pánico. Su abuela señala en mi dirección; ella me mira y se calma de inmediato.


—¡Traedlas a la cueva sagrada! —ordeno a mis hermanas y parto yo sola, adelantándome para preparar la reunión.


Una vez en mis aposentos, saco una copa del líquido sagrado que yo misma bebí con mi antecesora, hace ya tantos años. También deposito encima de la mesa la daga con la que atravesé su corazón. Hoy será ella la que atraviese el mío. Así está escrito, como lo estaba que su familia debía de morir despedazada. El reinado de paz ha sido demasiado largo y reconozco que en ocasiones me ha costado no arrasar con todo. Al fin y al cabo, las Damas de la noche somos asesinas por naturaleza.


La Elegida llega, es tan vulnerable que me gustaría abrazarla, pero no debo. Le ofrezco una copa del líquido que hará aflorar su verdadera naturaleza. Bebe, me cuenta lo ocurrido y cada vez está más furiosa. Le aconsejo que tome otro trago y le digo que debe dejar pasar lo que le ha ocurrido a su familia, que no merece la pena vengarse (aunque estoy deseando que maten a todos los responsables).


Le ofrezco beber otro sorbo y es entonces cuando lo veo: su mirada ha cambiado, la asesina ha aparecido. Coge la daga de lo alto de la mesa y atraviesa mi corazón y yo sonrío.


Con mi último hilo de vida oigo como se proclama la nueva Dama, los aplausos y vítores con que le responden.


Muero y soy feliz.





domingo, 30 de agosto de 2020

María

Siempre que la recuerdo, la primera imagen que viene a mi mente es la de aquel día. 

Mi padre trabajaba en la estación de tren y yo pasaba los días enredando entre pasajeros, maletas y máquinas de vapor. Correteaba por la estación a mis doce para trece años, cuando vi a aquel ángel caído del cielo. Nunca me había fijado en las chicas, pero es que ella no era una chica normal.

Al verla, una de mis canicas cayó a sus pies, yo corrí a recogerla y sin poder dejar de mirar sus preciosos ojos castaños, tropecé, cayendo de bruces. La mirada de aquel ángel estaba perdida en sus recuerdos, hasta que el topetazo de mi frente en el suelo la devolvió a la realidad. Una sonrisilla asomó a sus labios al verme de aquella guisa, tirado en el suelo. Tomó la canica y me la tendió. La recogí y salí a toda prisa de allí, totalmente avergonzado. Una vez creía que ella ya no podría verme, me dediqué a observarla. Parecía inmensamente triste. Sus cabellos castaños, recogidos en un moño bajo, dejaban escapar unos mechones de pelo que enmarcaban sus ojos. Miraba al frente, pero yo estaba seguro de que su mente no estaba en aquella estación. Su cuerpo estaba allí, pero su alma vagaba en otros recuerdos y lugares.  

Pensaba que ella se iría en el siguiente tren, mas mi sorpresa fue mayúscula cuando vi que estaba esperando a un caballero. Una mezcla de sentimientos se agolparon en mi corazón. Estaba contento de que no se fuera, eso me daba esperanzas de volver a encontrarla, pero odiaba verla marchar agarrada de la mano de aquel hombre.

Al salir de la estación, un coche esperaba al hombre y a la muchacha. Yo conocía aquel coche. El conductor era el tío de uno de mis mejores amigos y trabajaba en casa de los marqueses. Entonces entendí que ella debía de ser la marquesita. Aquel fue el día en que me enamoré de ella y hoy la recuerdo sentado ante su tumba y la de nuestro hijo, que no llegó a nacer por culpa de aquel hombre que la llevaba de la mano.

Escribo esta carta, dirigida a nuestra hija mayor, para que sepa que sus padres lucharon por ella y por su hermano, pero el dinero y el odio pudieron más que el amor. Aquel hombre me arrebató a mi mujer embarazada y se llevó a la niña de mis ojos. Te entregaré esta carta cuando al fin te encuentre, nunca dejaré de buscarte.

Después de aquel día hice todo lo posible por entrar a trabajar en la casa de los marqueses y lo conseguí en las siguientes navidades. Trabajaba en lo que me mandasen, siempre callado, buen chico y ganándome la confianza de todos. Observaba a la niña de mis ojos en la distancia, mientras mi amor por ella se hacía más grande con el paso de los años. Con dieciséis años me convertí en el chófer del señor Marqués. El señor era un hombre despreciable, bebedor y mujeriego. Se decía que maltrataba a la marquesa por los moratones que ella intentaba tapar. Yo creo que le gustaba estar en mi compañía porque nunca le dirigía la palabra y jamás le miraba directamente a los ojos.

Así fue como conseguí hablar por primera vez con María. El Marqués me encargó llevarla a sus clases de piano, en la ciudad. María, su doncella de compañía y yo marchamos a media tarde. María entró con su doncella a las clases y a la salida, mientras la doncella se despedía de la profesora de piano, ella y yo conversamos durante unos minutos. 

Ese fue el día en que ella se enamoró de mí...

¿Queréis que continúe la historia? 



jueves, 6 de agosto de 2020

Nueva etapa: COLABORACIONES 🍀💕

Hola a todos y todas
🍀💕

Como ya habréis podido comprobar, soy de las personas que no pueden hacer que su mente pare ni por un segundo. Así que mi cabecita ha decidido que voy a darle un giro a mi Instagram y a mi blog. Realizaré colaboraciones literarias de todo aquel escritor que desee enviarme su libro.

He comprobado por mí misma lo difícil que es hacerse un hueco en este precioso mundo de la escritura. Valoro tanto la labor que hacen las cuentas que dan visibilidad a escritores noveles que deseo aportar mi pequeño granito de arena. 

No dejaré de escribir mis cuentos ni mis poesías, pero quería contaros esta nueva etapa que comienzo hoy con muchísima ilusión.

Así que ya sabéis: enviadme vuestros libros que yo intentaré estar a la altura de vuestros personajes y vuestras tramas haciendo fotos y reseñas llenas de cariño.

Una vez más...

 Muchas gracias por estar ahí.
🍀💕





domingo, 28 de junio de 2020

Huellas en la arena

Dejo mis huellas en la arena, 
que viven al antojo de la marea.

Levanto la mano para acariciar el viento.
La brisa trae aromas a mar, y a sal,
y a tierra mojada.
Acaricio ese momento.

¿Quién elige los instantes que permanecen en el alma?
Escondidos en una fragancia  
o en los acordes de una canción.
Que provocan sonrisa suave o lágrima solitaria.

Ni siquiera sabemos que los guardamos,
permanecen agazapados, silenciosos...
Hasta que algo los despierta y
ese instante nos transporta a aquel momento.

Dejo mis huellas en la arena,
que viven al antojo de la marea.

Mis actos se parecen a mis huellas,
desaparecerán una vez realizados.
Mas la marea no siempre podrá borrarlos,
pues algunos permanecerán en mi alma o...
quizá en la tuya.

Para aparecer tras un aroma, 
o en alguna caricia perdida...

Dejo mis huellas en la arena de la vida,
camino al compás de las olas.
A veces esquivando la espuma y otras empapándome de ella.

Viviendo, avanzando, descifrando... 










martes, 16 de junio de 2020

Un año más

Hola, hoy no os traigo ningún cuento. Hoy vengo a deciros que hace un año, tal día como hoy, el día de mi cumpleaños, decidí coger un folio en blanco y se hizo la magia. "Xira" nació para enseñarme cuál es mi verdadera vocación: escribir.

Cuántas cosas han pasado desde aquel día. Empecé publicando mis libros en Amazon, abrí mi cuenta de instagram @cuentosdespiertos. Más tarde comencé a escribir este maravilloso blog de cuentos, que tanta satisfacción me produce. Después de darle muchas vueltas, vencí el vértigo y publiqué mi primera novela con Editorial Círculo Rojollamada "La Colina de las Viejas". Ahora me he metido en otro maravilloso lío: he empezado a escribir en la plataforma Wattpad.

Wattpad es una plataforma para lectores y escritores. La suscripción es gratuita. Como lector tienes un montón de historias a tu disposición y como escritor puedes ir publicando tus novelas por partes. He de decir que estoy empezando y aún estoy muy pez, pero he comenzado a publicar mi historia "Los ojos de la hechicera". He colgado dos partes y hoy subiré la tercera. Intentaré publicar un par de veces por semana.

También estoy escribiendo mi próxima novela, que espero esté lista a principios del año que viene.

Como véis, estoy a tope de proyectos y toda esta energía os la debo a vosotros, mis lectores. Los que leéis mi libro y me decís que lleváis dos horas leyendo sin poder despegaros de él. A los que el final os hace emocionaros y pensar un poquito. Los que leéis mis cuentos en el blog y los que me dais corazones en Instagram o comentáis mis fotos. Sin vuestro apoyo, seguramente hubiera dejado de intentarlo. No dejaría de escribir, eso ya forma parte de mí, pero seguramente no publicaría mis historias.

Así que, a pesar de que este año a nivel personal por temas familiares está siendo un poco raro, estoy feliz e ilusionada. 

Una vez más, GRACIAS.



miércoles, 10 de junio de 2020

Hoy soy

No, no soy viento. Alguna vez, igual lo fui.
Hoy soy aire que peina cabellos.

No, no soy tormenta. Alguna vez quizás sí.
Hoy soy lluvia fina, a veces lenta y calmada, otras furiosa y veloz.

Me gusta escuchar el sonido de la lluvia,
que empapa la tierra y limpia los campos.

Me gusta admirar un rojo amanecer
y veo más claro cerrando los ojos.

Me gusta imaginar seres mágicos,
que en mis escritos me acompañan.

Me gustaría que los que se fueron,
nos estuvieran esperando al otro lado del camino.

No, no me gustan los cuartos oscuros,
ni los llantos mentirosos.

Digo muchas veces te quiero,
pero no soy muy cariñosa.

Todo esto soy hoy..., mañana Dios dirá.











lunes, 25 de mayo de 2020

Concédeme el olvido

¿Dónde se esconden los versos que escribiré?
¿En mis dedos tal vez?,
en la memoria de mis recuerdos,
en el escalofrío de mi piel.

En mis lágrimas saladas,
en la rabia...
de los oscuros recuerdos que me acompañan.

Callo mis recuerdos,
los escondo en mis entrañas.
Pero a veces se me escapan,
yo no quiero que lo hagan.

Muchos de ellos logré silenciarlos,
matarlos y enterrarlos.
Cavé la tumba con mis manos,
y mis dedos se desangraron.

No bailaré más su oscura danza,
no acudiré a su llamada.
La distancia me hará libre,
procuraré que lo haga.

Tejeré cadenas de escalofríos,
de rabia, de noches de delirio.
De nudos en el alma y
sentimientos escondidos.

Allí hallaré los versos perdidos,
que calmarán mi alma.
Ya veo a mis hadas,
me saludan y me abrazan...
Susurran palabras de amor,
que acarician mi alma.

Ellas sellan mis recuerdos,
serenan mi olvido.


domingo, 3 de mayo de 2020

Escribir

Escribir... Un deseo reprimido, escondido y tan anhelado por mí.

He tardado tanto en decidirme a que mis escritos vean la luz, que mi inseguridad es probablemente del tamaño de un elefante. Sé que estoy aprendiendo, evolucionando, y sé que publicar mis libros y mis cuentos me hace exponerme a críticas. Me hace vulnerable.

Escribo porque me gusta, porque para mí es liberador, porque es mi mejor forma de expresión y entiendo que habrá a quien le guste y a quien no. A mí misma no me suelen gustar las mismas cosas que a la mayoría de la gente; soy un poco rara, lo reconozco.

Ya os he comentado que lo mismo me encanta Dolores Redondo, que Toti Martínez de Lezea. Que adoro el libro "El principito" o que mi película favorita es "Dracula" de Bram Stoker. No soy muy extrovertida y me encanta pasar la vida con mi familia y mis cuatro amigos.

Por eso ahora quizás aparezcan las malas críticas a mi trabajo y no sé cómo las voy a encajar. Supongo que al principio me agobiarán mucho, mucho. No me las podré quitar de la cabeza y luego, con el paso de los días, iré respirando y encajando la situación poco a poco. Porque si hay algo que soy es optimista y positiva, pero eso no quiere decir que no tenga días horribles y tristes, que los tengo.

Así que, desde aquí, quiero deciros que si os gusta lo que escribo seré inmensamente feliz y si no os gusta, me haréis una pequeña muesca en mi corazoncito, que lameré y curaré, y que probablemente me haga mejor escritora, pues las críticas, si son constructivas, me harán crecer.

A fin de cuentas, la vida son dos días y más ahora que una pandemia nos acosa. No dejaré de escribir porque forma parte de mí y se lo debo a mis hadas...

Y porque cuando cierro los ojos, suavecito, sin apretar... Veo la vida como en realidad es, escucho los susurros de mis hadas y vuelvo al sendero de hierba donde el sol me acaricia el rostro.





viernes, 24 de abril de 2020

El principito

Hace unos días he estrenado nueva cabecera en el blog. La cabecera es un dibujo hecho por mi hija, que es una artista. El diseño es maravilloso y no me puede gustar más. "El principito" abrió mi mente y me descubrió una nueva forma de vivir la vida a través de la lectura.

Tenía siete años cuando encontré, por casualidad, rebuscando entre los libros de alguno de mis hermanos, aquella joya. Lo primero que me llamó la atención fue la portada y el título del libro "El principito". Nada más verlo pensé que sería el típico cuento para niños sobre algún reino lejano y un pequeño gran príncipe.

Nunca había leído un libro, solo algunos cuentos para niños que ya me cansaban, pues eran siempre muy parecidos. Empecé a leer el libro por las noches, poquito a poco y me cautivó. Seguramente fue el primer libro que me hizo viajar sin moverme de casa. Después de aquella lectura lo he vuelto a leer más veces en mi vida. Me gustaría recordar cómo interpreté muchas de las situaciones de la historia que yo creo que no pude entender en mi primera lectura.

Estos días estoy leyendo a mis hijos el mismo libro que yo leí tantos años atrás. Está marcado en algunas partes, no recuerdo bien haber puesto aquellas marcas. Supongo que unas marcas las haría para recordar partes que me habían gustado o llamado la atención y otras las pondría simplemente porque no tenía un marcapáginas a mano.

El principito es, seguramente, mi libro favorito. Con él comenzó mi historia de amor por la lectura. Ya os he contado alguna vez que de pequeña soñaba con ser una gran escritora. Me gusta leer de todo, no tengo un género preferido, aunque he de reconocer que la novela romántica no me llama nada de nada. He tenido épocas en que leía mucha novela fantástica, de terror, policiaca, historia novelada... No podría vivir sin leer y ahora sé que tampoco podría vivir sin escribir.

Otros de los libros que recuerdo con mucho cariño es "La casa de los espíritus" de Isabel Allende o "La calle de la judería" de Toti Martinez de Lezea. Me encanta cómo escribe esta mujer. Hubo una época de mi vida en la que devoraba sus libros, literalmente.

Lo mejor de un libro para mí es que me haga sentir, que la trama me mantenga enganchada, que pasee por sus calles, que huela sus flores, que sienta lo que los personajes sienten... Y lo más importante es que una vez acabado el libro, la esencia del mismo se quede impregnada en mi memoria... Que a veces, sin darme cuenta, días después de haberlo terminado me descubra pensando en algún detalle de la historia.


Leed, disfrutad y sed felices.
Gracias a todos los que os pasáis por aquí de vez en cuando. Os animo a leer mis pequeños cuentos y mis novelas. 
GRACIAS!!!





jueves, 2 de abril de 2020

Preguntas...

Pues aquí estamos en el día no sé cuántos de confinamiento. Yo, personalmente el tema de estar en casa al principio no lo llevaba muy mal. Luego tuve que salir todos los días para ir al hospital y eso sí que lo llevé mal, más que nada por el tema de contagiarme o contagiar a mi Amatxu.

Ahora llevo toda la semana que no tengo ganas de nada. Me pongo a leer, no me concentro y tengo que dejarlo al poco rato; tengo que estudiar y hace dos semanas que no toco un libro. Tengo mi nueva novela empezada con mucha ilusión, pero soy incapaz de ponerme con ella... Y así estoy que hago mucho y no hago nada.

Tengo dos niños con un montón de deberes porque los deberes no bajan y tengo que ayudarles, cocinar, organizar la casa, que estando los cuatro juntos nunca está organizada. Comprar por internet es imposible porque no hay fechas de entrega y hay que salir a comprar.

Vamos, que yo que siempre estoy haciendo cosas y soy optimista por naturaleza, últimamente no tengo ganas de nada.

¿A vosotros también os pasa que os sentís cansados y sin ganas de hacer nada?

Supongo que también puede influir la astenia primaveral. ¡Qué ganas tengo de que salga el Sol y poder abrir las ventanas de par en par! Que entre el aire fresco en casa y el Sol nos haga estornudar.

Parece que poco a poco estamos llegando al pico de la epidemia, aquí en el País Vasco dicen que ya lo hemos alcanzado. No puedo dejar de preguntarme cómo será el mundo cuando podamos volver a salir a la calle con cierta normalidad. Me pregunto si se cerrarán las fronteras para los extranjeros como ha hecho China porque, claro, si empieza a bajar el número de infectados y dejamos que entre gente de otros países y nos volvemos a infectar... ¿Otra vez a empezar... ?

¿Y qué pasará en Octubre? ¿El virus mutará y volverán a infectarse los que no lo han pasado y los que lo han pasado también...?

Como veis tengo muchas preguntas y no muchas, más bien ninguna, respuesta. Lo único que saco en claro de todo esto es que el estar separados parece que esté uniendo más a las familias y el planeta se está limpiando, depurando su aire, sus ríos... Y cuando todos corríamos de un lado para otro, llegó la vida y nos hizo frenar de golpe.

¡TODO VA A SALIR BIEN, DE ESTA SALDREMOS MÁS FUERTE Y UNIDOS!




P.D: Os prometo que el próximo post será un cuento. Ya no os doy más la chapa 😉.


miércoles, 1 de abril de 2020

La Colina de las Viejas

Hola a todos, nunca os agradeceré lo suficiente el que leáis mis escritos.

Al fin puedo respirar un poco más tranquila puesto que mi mamá ya está en su casita, recuperándose poco a poco. La verdad es que todo este lío de la pandemia del Covid-19 y la enfermedad de mi madre me han dejado un poco, bastante, desinflada.

Hoy vengo a anunciaros que mi última novela "La Colina de las Viejas" ya está a la venta en versión ebook y papel. Podéis adquirirla en La Casa del Libro, fnac, agapea, libroscc y poco a poco estará en muchas más plataformas como El Corte Inglés, Amazon...

La Colina de las Viejas es una novela corta muy especial, que empezó en este mismo blog con los cuentos de El Linaje, y fue evolucionando hasta convertirse en una historia de misterio, amor, entrega. La trama va mostrando al lector cómo el odio y la maldad están presentes en las vidas de los protagonistas, obligándolos a tomar decisiones continuamente.

En La Colina de las Viejas se levanta una gran casa que acogerá a un ser oscuro y lleno de maldad. La obsesión de este ser por la hija del médico desencadenará una horrible lucha por salvar a la niña y dará lugar a terribles consecuencias para todos los involucrados.

En el libro hay una pregunta que flota en la trama constantemente: ¿la maldad de los protagonistas es debida a un oscuro y mágico linaje o es simplemente maldad humana? Tú podrías comentarme qué reflexión te ha suscitado el libro.

Deciros que al fin me he decidido a publicar mi novela con Editorial Círculo Rojo y no puedo estar más contenta con el resultado. El proceso ha sido muy sencillo y gratificante, en todo momento me he sentido respaldada y comprendida por un gran equipo de profesionales. Desde aquí os doy las gracias a todos y cada uno de vosotros.

Comentaros que he comenzado a escribir una novela nueva, aunque con todo este lío de mi familia la tengo un poco aparcada. No sé si al fin escribiré una gran novela de cientos y cientos de páginas. Yo soy más de cuentos y novela corta, pero quién sabe. A lo mejor os sorprendo...




sábado, 28 de marzo de 2020

Quédate en casa

Supongo que tú que sales de casa sin tener necesidad, solo porque decides que no es tan grave la situación, que no va a pasar nada si solo paseas sin tocar a nadie. Pensarás que quién soy yo para decirte que te quedes en casa.

Yo soy una mujer con un marido y dos niños pequeños, que tiene a su madre de 83 años muy grave en el hospital. Que no puedo quedarme en casa porque mi obligación es ir a verla, porque cada vez que suena el teléfono me pueden decir que se ha contagiado y si se contagia ya no volveré a verla más.

Porque tú, cuando sales de casa tocas el ascensor, la puerta de el portal, el buzón... Y me dirás, pero si también lo toca el que sale a tirar la basura y el que baja a comprar el pan... Sí, lo hacen porque esas salidas son necesarias, pero pasear por pasear no es necesario.

Respetemos a los que tienen que salir cada día a trabajar, por ellos debemos de quedarnos en casa. Hoy ese es nuestro trabajo y nuestra mejor manera de colaborar.

Cada vez que camino al hospital pongo mis cinco sentidos, y alguno más, en no tocar nada. Llevo mi mascarilla que reutilizó día tras día desde hace una semana, doble guante (aunque ya casi no me quedan y no encuentro donde comprar más), y muchos pañuelos de papel que tiro cada vez que utilizó uno para abrir una puerta. Intento no tocar a mi madre que llora cuando me ve, pero debo minimizar el contacto con ella a lo imprescindible.

Y cuando salgo del hospital lloro con la mascarilla puesta y no me seco las lágrimas porque no puedo tocarme la cara. 


Por favor... QUÉDATE EN CASA.




miércoles, 25 de marzo de 2020

Fuerza

Te pienso,
te mando mi fuerza, 
me quedo vacía
quiero que tú te llenes de mí.

Me faltan las fuerzas
y sonrío por ellos,
me ven fuerte
aunque me tiemblen las piernas.

Saldrás victoriosa 
y celebraremos abrazos.
Aunque ahora todo esté oscuro
yo encenderé tu luz.

Te quiero.


martes, 24 de marzo de 2020

La espera

El tiempo se detiene,
los segundos queman.

Y la espera...
La dolorosa espera martillea,
golpea, aprieta por dentro y
ahoga sentimientos.

El nudo se aprieta y
oprime el alma.

Y solo queda la espera...
Y la esperanza.

jueves, 19 de marzo de 2020

La vida a prueba

En una pequeña aldea de los bosques del norte, donde no llegan noticias del mundo "civilizado", vive Enna con su familia. Su aldea está rodeada de bosques y en ella viven unas doscientas personas. El padre de Enna le contó que las cosas estaban cambiando en la manera en que los animales se comunicaban, también los espíritus mágicos estaban preocupados. Su padre creía que era por todas esas fábricas de las que hablaban los pocos extranjeros que llegaban a sus tierras, pero algo más grave estaba sucediendo.

Él sabía escuchar el movimiento de las hojas de los árboles, esa es la forma de comunicarse entre ellos. Un árbol puede comunicarse, a través de las vibraciones de sus raíces, con otro que está a kilómetros de distancia, y esas vibraciones las transmiten a sus hojas y así informan a los seres mágicos de lo que ocurre en el mundo. Entonces comprendió que los humanos estaban siendo atacados por una enfermedad que les hacía tener que encerrarse en sus casas, muchos se estaban contagiando y por desgracia también había muerto mucha gente.

El padre de Enna convocó al Consejo de ancianos de la aldea y los seres mágicos de los bosques acudieron a la reunión. En ella, los seres mágicos explicaron que no podían hacer nada por ayudar a los humanos, ellos solos debían solucionar el problema, pues era una especie de prueba que la Naturaleza les imponía. Si eran capaces de priorizar la vida por encima de fronteras, dinero y del egoísmo los seres humanos, saldrían victoriosos de todo aquel drama.

La Naturaleza les había puesto a prueba otras veces, pero pronto se olvidaba todo lo aprendido y la solidaridad duraba más bien poco. Esta es la prueba más grande que la Naturaleza impone a los seres humanos y parece que están haciendo muchas cosas bien, les ha costado comprender lo que sucedía pero ahora parece que ya se han puesto manos a la obra.

Los días pasaban en la pequeña aldea y los efectos de las medidas tomadas por los hombres de las ciudades se notaban en el aire, pues era más puro; el agua de los ríos más transparente y los pájaros cantaban más contentos. 

La última reunión del Consejo y los seres mágicos fue más una fiesta que una reunión, pues las noticias indicaban que los humanos habían superado el horror de aquella terrible prueba y habían aprendido la lección. Nunca más el dinero estaría por encima de la salud, la educación o la naturaleza.


 🌿🍀🌾🌷🍁🌳🌿🍀🌾🌷🍁🌳

Hoy el cuento es más un deseo de lo que me gustaría que pasase cuando todo esto acabe. No creo sinceramente que las cosas vayan a cambiar significativamente con respecto a como estaban antes.

El ser humano olvida con facilidad, olvidamos un tsunami, olvidamos el sida, olvidamos lo ocurrido en Nueva Orleans y tantas y tantas desgracias.

Esperemos que esto no se olvide y nos ayude a mejorar, pues las vidas que se han perdido no volverán jamás.



domingo, 15 de marzo de 2020

La espera acabó...

Volvía de dar su paseo de todos los días cuando encontró una pequeña piedra de color blanco junto al gran roble que marcaba el camino a su casa. Él conocía bien sus dominios y sabía que aquella piedra no era propia de aquel lugar. Otro no se habría percatado siquiera de su presencia, pero él pertenecía al bosque y el bosque le hablaba, siempre había sido así.

Todas las mañanas se despertaba muy temprano, cuando aún no había amanecido y recorría el bosque acariciando las cortezas de los árboles y escuchando los susurros del aire. El silencio del bosque puede contarte muchas cosas si se sabe escuchar con todos los sentidos. Ese día el aire le traía olores extraños, los árboles movían sus ramas, comunicándose unos con otros y los animales permanecían en sus madrigueras escondidos.

Él notó todas aquellas cosas, pero no fue hasta ver aquella piedra cuando comprendió lo que estaba por venir. Caminó por el secreto sendero que las fuerzas mágicas del bosque abrían solo para que él llegase a su casa. Nadie más tenía permitido vivir allí y la magia del bosque jamás permitiría que nadie llegase a conocer aquel lugar.

Cuando ya vislumbraba su casa notó que su piel se erizaba y entendió que alguien le estaba observando. Miró a su alrededor y no fue capaz de saber de dónde provenía aquella sensación. Caminó un par de pasos y entonces vio el Unicornio de Saleb y supo que su dueña no estaría lejos. La profecía decía que el unicornio aparecería en el momento en que El Mal hiciera acto de presencia y allí estaba el momento que había temido toda su vida y que sabía que llegaría.

En esos momentos, dos mil años esperando le parecieron pocos pensando en el horror que llegaría. Cuán maravilloso era el mundo aún con sus miserias comparado con los años de lucha que vendrían y secó una lágrima antes de saludar a su invitado.

-Hola, desearía que tu presencia hubiera tardado más en llegar, pero ya que estás aquí, dime: ¿y ahora qué...?
-Ahora el HORROR...





viernes, 6 de marzo de 2020

Desaparecida

Las noches de tormenta eran las peores porque sabía lo miedosa que era su hermana y solo pensar que no hubiera nadie con ella para abrazarla, allá donde estuviera, le desgarraba el alma.
Vio el haz de luz que iluminó la habitación, contó despacio: uno, dos, tres... Y entonces llegó el trueno, el trueno ensordecedor que, a pesar de estar esperándolo, le hizo dar un salto de la cama.

Decidió que ya no dormiría más aquella noche y se fue al salón. En el suelo había esparcidos cientos de fotos de su hermana, recortes de periódico y todo lo que había podido investigar sobre los días que precedieron a su desaparición. Tomó un gran trago de agua y se puso unos cascos. Así, con la música a todo volumen, podía pensar mejor y los truenos no la asustarían.

Recordaba perfectamente la última vez que habló con ella. Fue un domingo, hacía ya dos meses. La notó rara, tuvo la sensación de que había alguien con ella y por eso no quería hablar. Su hermana era preciosa y muy inteligente. Acababa de conseguir trabajo en un prestigioso despacho de abogados y le habían asignado un caso para el que debía desplazarse a un pequeño pueblo en la costa gallega. La llamó la mañana del lunes y la del martes, sin conseguir contactar con ella, hasta que el martes por la noche sonó el teléfono y un agente de policía con acento gallego le informó que habían encontrado el coche de su hermana y toda su documentación en un aparcamiento al pie de la playa, a 50 km de su hotel.

No tenían familia, su madre falleció hacía dos años y su padre... Bueno, de su padre mejor no recordar nada. No sabía dónde estaba ni le importaba. Se desplazó al lugar de la desaparición inmediatamente y desde aquel día vivía en un pequeño piso de alquiler, sin dejar de buscar a su hermana.

Estaba repasando por enésima vez los apuntes de la agenda de su hermana cuando un enorme trueno, que pudo oír a pesar de llevar los auriculares puestos, la sobresaltó. Con el corazón aún trotando a toda velocidad, sonó el teléfono fijo. ¿Quién la llamaba a las dos de la mañana a ese teléfono? Nadie de su entorno, ni siquiera la policía, conocía ese número. Estuvo tentada de no contestar, ya que si era alguien conocido la hubiera llamado al móvil, pero le pudo la curiosidad. Levantó el auricular, pues era uno de esos antiguos teléfonos con una rueda para marcar.

-¿Sí, dígame? -contestó.

Al otro lado del auricular solo se oía una respiración agitada y estaba a punto de colgar pensando que sería algún gracioso.

-Sofía, tienes que ayudarme. No puedo... -Entonces se cortó la llamada.

A Sofía le temblaba todo el cuerpo, las lágrimas rodaban por sus mejillas y solo podía gritar.

-Lía, Lía, Lía... Contéstame Líaaaa.... ¿Dónde estás?



jueves, 20 de febrero de 2020

El viejo profesor

El viejo profesor del pueblo fue siempre un hombre apuesto y simpático, aún lo seguía siendo, a pesar de su evidente cojera y que la mano derecha le temblase más de lo normal. Yo le recuerdo siempre atento y cariñoso, pero también recto y disciplinado. Era el único profesor que conseguía hacer callar a todos los niños de la clase con un solo gesto.

Estudié medicina y decidí quedarme en mi pueblo, monté una pequeña consulta en la que atendía a los vecinos y como los servicios sanitarios más cercanos quedaban a una hora en coche, el negocio no iba mal del todo. En el pueblo todos me conocían y confiaban en mí; además, si no podían pagar con dinero, siempre podíamos apañar la factura con unas buenas verduras del huerto o unos huevos de las gallinas de Doña Herminia.

El profesor vivía solo y yo solía pasar a verle una vez por semana. De un tiempo a esta parte le notaba extraño, huraño más bien. Parecía que mi presencia le molestase y me di cuenta de que cada vez que iba a verle su escritorio, que normalmente rebosaba papeleo, estaba impoluto. Así que en mi última visita le pregunté cómo iban sus investigaciones acerca de las ruinas del viejo alcornocal, cercano al río. Se puso muy nervioso, diría que hasta un poco agresivo y me despachó de malas maneras.

De camino a casa no podía dejar de pensar en qué sería lo que le estaba ocurriendo. Cuando iba a abrir la puerta me fijé en que él subía la cuesta que lleva al bosque. Parecía que hablaba solo y su cojera ya no era tan evidente puesto que iba bastante deprisa para su edad. Decidí que sería mejor seguirle.

Al poco rato, entendí que iba a las ruinas, así que me apresuré y cogí un atajo. El camino era peor pero llegaría unos cinco minutos antes que él.

Y allí, agazapada entre los árboles, estaba esperando ver aparecer al viejo maestro cuando el ruido de una moto que se acercaba me sobresaltó. El motorista llegó, sin quitarse el casco dejó una carpeta en la entrada de las ruinas, le puso unas ramas encima y se marchó. Estaba sopesando si bajar a recoger la carpeta cuando vi aparecer al viejo profesor, que se acercó a la entrada, quitó las ramas y se llevó la carpeta como si supiera exactamente donde buscar. Miró a los lados, nervioso, como si temiera que alguien le estuviera espiando y se marchó presuroso del lugar.

Me quedé allí, sentada entre los arbustos, pensando que todo lo que acababa de ver parecía salido de una novela negra. Me froté los ojos y bajé a las ruinas, había estado allí muchas veces a lo largo de mi vida pero nunca había entrado en la edificación. Los niños contaban historias de miedo sobre aquellas ruinas y yo era muy aprensiva. Me armé de valor y entré en el recinto. Parecía una ermita antigua, llena de maleza y con parte del techo derruido, pero en la que aún se podía distinguir la zona de lo que fue un altar. Cuando estaba llegando a la zona del altar oí de nuevo cómo una moto se paraba en la entrada y unos pasos que se acercaban. Mi corazón iba a salirse del pecho. Tenía que ser el mismo motorista que había dejado la carpeta, tenía que esconderme... No, decidí que no me escondería, actuaría con naturalidad. Estaba paseando y entré a curiosear... Sí, esa me pareció buena idea.

Me dirigía hacia la entrada cuando oí hablar a un hombre y una mujer, pero no distinguí sus voces. Iba a salir con total naturalidad de las ruinas cuando empezaron a discutir acaloradamente. Al momento sonaron un par de tiros y escuché la moto salir a toda velocidad.

Mi  instinto de médico me decía que si había alguien herido debía ayudar, pero al salir solo encontré un charco de sangre y un pañuelo.

Allí no había nadie...



viernes, 10 de enero de 2020

Venganza

Vivo en un paraje escondido en las montañas del norte y soy hija del Rey de los jinetes oscuros, hoy es el día en que deberé tomar las riendas de mi destino. Acataré la misión para la que me han educado todos estos años sin la más mínima duda y con el orgullo de servir a mi pueblo y vengar a mi madre, a mi hermana pequeña y todas las víctimas de aquel oscuro día.

Hoy vestiré la apariencia de los seres que habitan las tierras azules y seré fiel al plan establecido por mi padre y el consejo de sabios.

Los guerreros me torturaran y yo fingiré que huyo de ellos. En la frontera de los dos mundos, los seres azules, creyendo que soy una de ellos me salvarán, matando a los guerreros que se dejarán sacrificar por un bien mayor. Durante estos años hemos vigilado y aprendido todo de la muchacha a la que voy a suplantar, mi padre eligió la más parecida a mí entre ellos. Hace años matamos a toda su familia y ella quedó huérfana. Hoy mi padre la secuestrará y el ritual de su muerte me brindará la protección necesaria para afrontar mi difícil misión.

Y aunque mis palabras son valientes, mi alma tiembla ante la barbarie de mis futuros actos, pero sé que nadie debe saber, debo esconder mis sentimientos.

Llega el momento de la verdad. Veo a mi otro yo reflejado en las frías aguas del río que delimita los dos mundos y no me reconozco hasta que observo una lágrima a punto de resbalar por mi mejilla. Uno de los guerreros me lanza un puñetazo y caigo al suelo. Saboreo mi sangre, pues me ha partido el labio, y durante un tiempo que no puedo llegar a contabilizar, los golpes se suceden sin parar. Todos los seres azules llevan uno de sus cuernos para alertar de la presencia de jinetes oscuros, hago sonar el mío. En unos segundos el dolor habrá acabado y ellos me llevarán a su presencia. Entonces comenzará mi venganza y la de mi pueblo.

Estoy semiinconsciente, tirada en un charco de sangre, y oigo a los caballos llegar, los gritos de la batalla y mis amigos mueren a manos de los azules. En cuanto me montan en uno de sus caballos pierdo el conocimiento y despierto horas después en una de las salas del castillo azul.

Allí está Ella...





jueves, 2 de enero de 2020

La Revelación

Esa era una de aquellas noches, lo sentía en cada poro de su piel. La primera vez que ocurrió no pudo identificar qué era lo que le estaba ocurriendo, pero ya habían pasado muchos años desde aquello y aunque no ocurría con regularidad, sí había sucedido suficientes veces como para reconocerlo.

Salió a la terraza de su ático en la ciudad y esperó sentada en una de las hamacas. Estaba congelada de frío, pero sabía que cuando todo comenzase le haría falta que su temperatura corporal estuviera lo más baja posible.

Esa noche tardó en aparecer mucho más de lo normal, comenzaba a creer que no pasaría nada y estaba pensando seriamente en entrar en el piso cuando todo comenzó. El fuego llegó a su cuerpo sintió cómo estallaba en llamas y olió su piel quemándose. Había aprendido a controlar el ataque de pánico que venía después de todo aquello, aunque nunca olvidaría la primera vez que le ocurrió.

Al cabo de unos instantes logró abrir los ojos y allí estaba aquel lugar de oscuras tinieblas. Seres Oscuros la observaban y hablaban en extraños dialectos que ella no lograba comprender. Se concentraba en volver a la realidad y sabía que volvería pero nunca sabía cuánto tardaría en hacerlo.

Ese día fue diferente, apareció alguien como ella. Él la observó unos instantes, se fijó en una de sus manos y entonces habló en aquel oscuro idioma. Los seres la vistieron y la montaron en una especie de carruaje. El Ser que dirigía los caballos era como ella, atravesaron aquella oscura y quemada tierra hasta llegar a un cruce de caminos. El caballero volvió a hablar en un idioma desconocido para ella y entonces el camino, que parecía impracticable, se abrió ante sus ojos y apareció un lugar completamente diferente.

Se adentraron en el camino repleto de grandes árboles y con tantos colores y vida que no parecía real. Otros como ellos aparecieron entre la vegetación y la llevaron a una de las habitaciones de la única casa del lugar. La ayudaron a vestirse y la acompañaron a un jardín interior. Allí estaba el Ser que la había sacado del mundo oscuro acompañado de otros dos Seres de Luz.

Al verla, los Seres de Luz se sorprendieron y, mirando a su salvador, asintieron con la cabeza. Él salió de la estancia no sin antes inclinar la cabeza a modo de despedida. Cuando hubo salido de la habitación, los dos Seres comenzaron a hablar con ella y aunque no hablaban su idioma, ella podía entender lo que decían...